LA VIDA BUENA

Salmo 100
Para siempre es su misericordia

Sal 100:1 Salmo de acción de gracias. Aclamad con júbilo al SEÑOR, toda la tierra.
2 Servid al SEÑOR con alegría; venid ante El con cánticos de júbilo.
3 Sabed que El, el SEÑOR, es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado.
4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre.
5 Porque el SEÑOR es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones.

Todos conocemos personas que padecen enfermedades, crisis económicas o algún tipo de dificultad.
. ¿Cómo debemos reaccionar a dichas situaciones a la luz de lo que enseña la Biblia sobre la bondad de Dios, y de la expresión de su bondad para con nosotros?

En primer lugar.
LA NATURALEZA DE DIOS ES PERFECTA Y TODO LO QUE EL HACE ES RECTO.

Deu 32:4 ¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Dios de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es El.

Él es “misericordioso y clemente … y grande en misericordia”
Sal 103:8
Compasivo y clemente es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia.
Por su naturaleza, Dios es bueno.

En segundo lugar:
NUESTRO PADRE CELESTIAL EXPRESA SU BONDAD BASADO EN SU PROPÓSITO DE CONFORMARNOS A LA IMAGEN DE CRISTO.

Rom 8:29
Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos;

Desde la perspectiva del Señor, todo lo que encaja en su plan es provechoso para nosotros.

La mayor demostración de la bondad del Señor se ve en la vida y muerte de su Hijo.
Jesús dejó su hogar celestial, tomó la forma de hombre, padeció y murió en lugar nuestro para que pudiéramos ser perdonados

Flp 2:6 el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.
8 Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Por lo que nuestro Salvador padeció, hemos sido adoptados en la familia de Dios, y el cielo es nuestro hogar eterno.

En el momento de la crucifixión de Cristo, los discípulos no podían ver nada beneficioso en ella. Solamente sentían un gran pesar.
Pero sabemos que Dios dio a su propio Hijo para que podamos ser salvos

Rom 8:32
El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas?

Nuestra definición de la vida buena probablemente incluiría éxito material, buena salud y ausencia de problemas —las cosas que nos hacen felices ahora.

Pero Dios tiene una perspectiva eterna, y Él siempre obra para llevar a cabo su plan a largo plazo para nosotros.
Podemos confiar en su bondad aun en momentos de oscuridad.

Que Dios les continúe bendiciendo

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